miércoles, 4 de agosto de 2010

PERSPECTIVA DEL ROL DEL DOCENTE DE EDUCACIÓN SUPERIOR EN VENEZUELA Y LA GLOBALIZACIÓN

Elaborado por:
Ana Luisa Arpaia
Las nuevas exigencias provocadas por esta sociedad del conocimiento ha tocado a la educación y a todos sus miembros en el mundo, y particularmente en Latinoamérica y Venezuela, todos estos procesos continuos de cambios ha producido la necesidad de formularse una nueva visión, sobré el papel del docentes y los retos que estos deben asumir al igual que las universidades.
Esta situación merece una especial atención puesto que el papel del docente de educación superior, será cada vez más complejos; es importante resaltar que este debe responder a su propia especificidad histórica cultural y los espacios geográficos que la rodean en las dimensiones ética, política, culturales, económica, jurídico, que le sean de su competencia; en este sentido se puede señalar que la universidad y los docente tienen la misión de estar al servicio de los intereses del país, esto con el fin de promover cambios y desarrollo para la búsqueda del bienestar colectivo de la sociedad.
Los continuos desafíos ante un contexto social dominado por el discurso de la globalización; por tal razón, es necesario que el docente asuma una actitud crítica desde su propia formación epistemológica y su cultura investigativa. La universidad tiene retos futuros, pero lo primero por atender es y será su presente; la universidad ha cambiado a través de la historia, motivado a que no puede permanecer inmutable, ya que esta es signo de muerte; lo inerte permanece y permanecerá siempre indiferente. Lo que tiene vida necesariamente necesita alinearse a los constantes movimientos que se van generando por la dinámica social y educativa de cada país, y en particular el caso venezolano, donde vivimos una etapa de transición paradigmática en la concepción teórica – práctica en el modo de vida.
Esta nueva realidad Venezolana tiene la intencionalidad de cambiar hacia una nueva cultura universitaria basada en nuevas prácticas docentes, gerenciales y tecnológicas, que busca estimular al talento humano, sus capacidades cognitivas, fortalecimiento de las habilidades y la parte creativa, teniendo siempre presente el humanismo y la democracia como motor de cambio y transformación social.
En este mismo orden de idea, la formación de los futuros profesionales hoy en día, constituye uno de los aspectos más importante y de mayor interés que debe tener presente el docente y las universidades, para así lograr la excelencia educativa; porque el profesional del mañana no debe ser igual al de hoy en día, todo este proceso no recae solamente en la universidad, sino que el docente también tiene responsabilidad en el desarrollo integral de los profesionales universitarios. En otras palabras la sociedad posmodernista requiere de docentes cada día con mayor presupuesto epistemológico, dispuesto a asumir la diversidad del conocimiento, liderazgo, ser más creativos e innovadores para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje, de esta forma adaptarse a la nueva visión de la universidad.
Es por ello, que debe verse al docente como un hombre no como un objeto, ese sujeto, un paradigma expuesto a su continuo desarrollo humano que se ubique en un nivel de esencialidad más profundo, dicho nivel garantice la búsqueda de las principales causas y necesidades para la transformación y cambio en la sociedad. Este proceso complejo por su propia naturaleza humana se enriquecerá sistemáticamente si se ajusta a un proceso en espiral donde el pensamiento divergente y creativo pase de la abstracción a la acción consciente y a la actividad práctica ante nuevas situaciones de búsqueda de soluciones en el proceso de enseñanza -aprendizaje desde la visión filosófica la comprensión, explicación y interpretación en su nuevo rol como docente.
Ahora bien, el cambio en el concepto del rol de docente, tiene enormes implicaciones en el mundo moderno tanto a nivel global, regional y local la competitividad por el conocimiento ha producido la necesidad de introducir un hombre nuevo con más competencia cognitivas, humanas con el objetivo de articularse de forma efectiva a los fenómenos que se producen en la sociedad del conocimiento, revisemos ese nuevo rol del docente, bajo una mirada Hermenéutica:
Es por ello, que el mundo está experimentando cambios constantes, cambios que estamos presenciando día a día, estos diversos procesos sociales, políticos, tecnológicos y económicos, están produciendo en el mercado laboral internacional, nacional y local con nuevas competencia profesionales, donde los nuevos docentes universitarios, deben reunir una serie de características, habilidades y experiencias para lograr un espacio oportuno en esta sociedad de la información, el conocimiento y del talento humano.
En medio de estos grandes avances, el mundo laboral educativo ha cambiado su esquema, cada día se hace más complejo y explosivo, porque las demandas y los estándares en la calidad educativa universitaria necesitan contar con equipo de gestión en lo interno de su estructura de organización, ha profesionales proactivos, eficientes, creativos que acepten los cambios y los retos de las nuevas prácticas y las exigencias del mercado laboral global. Las universidades hoy en día están experimentando cambios y particularmente en el caso venezolano producto de una nueva concepción filosófica que comienza a gestarse por el nuevo proceso y la nueva visión del modelo educativo nacional.
Por tal razón, la realidad venezolana exige a las universidades nacionales y privadas a todos sus docentes desmontar la vieja visión tradicionalista para darle paso a la nueva propuesta basada en valores individuales y colectivos. Su implementación viene a detener de manera firme el proceso de descomposición social que ha padecido Venezuela, a raíz de la falta de un sistema de educación cívico y humanista que nos hubiese llevado a tener un modelo de sociedad en el cual tuviese prioridad la calidad de vida de los ciudadanos por encima de criterios mercantilistas.
A modo de conclusión; la hermenéutica permite penetrar en la esencia de los procesos y fenómenos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento al ofrecer un instrumento metodológico para su interpretación desde niveles de comprensión, explicación e interpretación que desarrolle la reconstrucción del conocimiento para su aplicación en la praxis social.
En este sentido, el nuevo rol el docente debe tomar en cuenta la hermenéutica en sus dos perspectivas de desarrollo: La interpretación totalizadora en nuestro caso del sujeto que abarque desde el conocimiento preliminar de éste hasta su observación, comprensión, explicación e interpretación en enfoques y teorías.
La visión detallada de sus componentes o configuraciones que revelen sus principales rasgos, cualidades y relaciones esenciales, pero siempre desde esa perspectiva globalizadora de ese sujeto. El Docente debe ser un gestor de conocimiento, compartido donde las partes involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje se gesten a través de la empatía y la sinergia. Este docente debe poseer competencias generales y especializadas con el objetivo de dinamizar de forma efectiva el proceso compartido de enseñanza y aprendizaje.

Referencias
Delors, J. (1999). La educación encierra un tesoro. España: UNESCO

De los Ríos, D. y otros (2000). Paradigmas y competencias profesionales. En CINDA. Las nuevas demandas del desempeño profesional y sus implicancias para la docencia universitaria. Santiago de Chile.

Guzmán, L. (2000). La innovación de la enseñanza en tiempos de cambio. Sinopsis. PUCP.
UNESCO (1995). Informe mundial sobre la educación. España: UNESCO

UNESCO (1998). La educación superior en el Siglo XXI. Visión y Acción. Panorama Estadístico de la Enseñanza Superior en el Mundo. París.
VISIÓN DE LA EDUCACIÓN VENEZOLANA DESDE EL CONTEXTO GLOBALIZADO

Elaborado por: Aura Sofía Guevara

En los últimos años las sociedades han venido evolucionando de manera acelerada; sin embargo hay una creciente convicción de que la educación es el elemento clave para enfrentar los nuevos retos y lograr una mejor producción y distribución de los bienes y servicios que la sociedad genera así como algunos conflictos internos como la pobreza, la carencia de productividad, la ausencia de cultura individual, social y muchos otros problemas de organización humana.
La educación como necesidad social ha de responder a las exigencias de la sociedad a la que es útil y debe partir primordialmente de una necesidad. La necesidad de reconocerla como “Valor indispensable” de todos los demás valores. Sin ningún tipo de perfección educativa no se puede concebir aspiraciones morales sólo a través de ella se puede lograr el desarrollo integral de la personalidad, formar a las personas como valores de una sociedad y aspirar a una realidad más humana o simplemente a ser más realista.
Por ello, es importante estudiar y visualizar la educación como “Valores”, como un recurso indispensable en la elaboración de proyectos de vidas individuales y sociales. Pero no basta con aceptarla por el bien que de ella se obtenga, el objetivo del proceso educativo es transformarla, humanizarla asumirla en los ideales de vida. La sociedad Venezolana, como otras, tiene el reto de cambiar el modelo rentista por un modelo productivo que llene de sentido la democracia y logre un desarrollo con justicia sin que se hable de incluidos ni exclusivos como hoy se hace. Ante eso, no se trata de que la educación sea el único medio útil para solventar la crisis social, pero sin ella es imposible un avance en el aspecto social, político, económico y cultural. La ideología para el cambio debe partir, necesariamente, de un proyecto educativo.
Ahora bien, proponer un nuevo modelo educativo: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quienes? Para humanos porque el supremo concepto de lo humano no viene dado por las características que nos representan como tal sino por el juicio valorativo que tengamos de la vida, por la justificación de nuestra representación en la acción humana, de lo que se deduce que también lo humano se aprende. Esto plantea grandes desafíos educativos, compromisos unísonos de reflexiones profundas por la falta total de orientaciones, de perspectivas de cambio que nos están haciendo esclavos de la urgencia. Delval (1998) dice que en la sociedad actual se han producido importantes cambios de valores.
Durante mucho tiempo han predominado los valores de sumisión al poder (humano o divino, aunque frecuentemente eran los mismos), la resignación, la esperanza en la otra vida, la fragilidad. Hoy todos esos valores han sido sustituidos por la búsqueda del bienestar privado, el éxito social y el consumo. También las sociedades se han hecho más libres formalmente, más diversas, y se predica la tolerancia.
Ahora bien, la proyección del adjetivo Global (en conjunto, un todo), en el sustantivo femenino Globalización, nació, en un primer tiempo, como parte del lenguaje de los contenidos educativos. Por Globalización, en el ámbito educativo, se entiende el tipo de enseñanza que intenta presentar la realidad al niño o niña, de modo que corresponda a su manera global (o sincrética) de conocer. La enseñanza Globalizada se apoya en la afirmación de la Psicología Evolutiva de que la percepción y la comprensión del niño o niña, así como la correspondiente reacción de comportamiento, se dirigen a totalidades o complejos, y no a elementos fragmentarios.
Partiendo de aquí, la didáctica intenta evitar la disociación de las distintas ramas del saber en disciplinas aisladas, y pone el acento en su interrelación, procurando que el niño o niña descubra lentamente y gradualmente, la existencia de distintas materias. La Globalización es el proceso por medio del cual los habitantes del mundo tienen una mayor interrelación en todas las facetas de la vida: culturales, económicas, políticas, tecnológicas y del entorno. El flujo de información, dinero y bienes de las corporaciones multinacionales, es uno de los más importantes impulsos dados a la globalización. La integración económica marca el inicio de un proceso de integración y de interdependencia, en donde los mecanismos de los tipos de cambio toman supremacía y se establecen como vía idónea para el intercambio comercial dinero-bien.
Desde esta perspectiva, la globalización crea como condición ideal que el nivel de vida de una nación, así como su independencia, depende de la capacidad de competir con éxito en la economía mundial. La globalización obliga a la convergencia con respecto a la mayoría de las prácticas competitivas. El reto que la globalización impone a las personas es el resurgimiento del liderazgo colectivo y la construcción de nuevas instituciones para manejar las tensiones globales; y la globalización exige un nuevo Estado Planificador, en donde éste asuma tareas importantes de coordinación, establecimiento de prioridades y planificación. Necesita ser eficiente y autoritario, capaz de realizar los difíciles y sutiles intercambios entre, por ejemplo, pureza del medio ambiente, abastecimiento de energía, estabilidad económica y crecimiento.
La Globalización constituye entonces, la avalancha de compromisos y negociaciones de la nueva era, fuera de esa idea de integralidad e interdependencia, difícilmente sobreviva una nación los próximos treinta años. Ello remite a las apreciaciones de Benjamín Tripier (2000), quien expresa que: “La globalización está dando una nueva forma al mundo y se apoya en anclas estratégicas tales como Internet, prensa y televisión y tecnologías concentradas versus recursos distribuidos”. Y a medida que las fuerzas económicas globales le dan forma al mundo, los gobiernos y las instituciones no gubernamentales deben adaptarse para servir de mecanismo de compensación.
Es así, como el proceso de globalización, en la actualidad y en la economía mundial, juega un papel importante, gestándose en las potencias mundiales y países desarrollados, nuevas condiciones para el comercio y relaciones geopolíticas. La antigua relación de Europa y Estados Unidos, con sus países satélites-dependientes, estaba alcanzando una interacción de mayor intensidad e inmediatez. El poderío aéreo, las telecomunicaciones y la globalización de la economía mundial han incrementado esa tendencia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.
En Venezuela, se necesita hoy una verdadera “Revolución Cultural” para transformar los sustentos más arraigados de su identidad contemporánea y de su formación actual como pueblo, sin los cuales no podremos como nación enfrentar un mundo presente y futuro cada vez más difícil, conflictivo y competitivo. La globalización es una realidad inexorable y es por ello que no debe cerrase a los avances científicos y tecnológicos que trae consigo, en contraste, debe unirse a esta realidad para prepararse concientemente y con fines positivos. Venezuela debe asumir la globalización como el gran desafío del presente y del futuro, en un sentido amplio que va más allá de la acción coherente en el campo técnico de la macroeconomía, y toca los aspectos más complejos de la reforma educativa, la reforma social y tecnológica, así como la reforma de las Instituciones Públicas.
Ello constituye, no eliminación total de nuestra forma de vida y cultural autóctonas, sino en el sentido de una modificación en la forma de pensar y de actuar de las personas conservando su pasado cultural, ético aunque no se puede negar que ver la globalización como esa ruptura de esas barreras informativas que en décadas pasadas existían trae consecuencia tanto positivas como negativas es aquí donde se debe plantear la orientación educativa para el buen uso del conocimiento. En este contexto de la globalización, la falta de una educación de calidad es una apuesta segura a marginalización como individuos y como sociedad.
En virtud de estas apreciaciones, ¿Qué está haciendo hoy Venezuela para preparase y poder aprovechar el potencial del conocimiento humano en su desarrollo económico y social? ¿Está promoviendo una educación y una cultura para la creatividad, la disciplina y el trabajo? ¿El deseo es superar las malas tareas de ineficiencia, poca calidad y mala orientación de su sistema educativo?
Al respecto, puede decirse que sí se está tomando en cuenta sólo que es necesario hacer un esfuerzo mayor con visión futura para nuestro país con el mismo compromiso que los creadores de esta democracia contemporánea. Solo así se evitará condenar a niños y jóvenes ante una era inmensas oportunidades y riegos. La educación ha de entenderse en los nuevos tiempos como la expresión condensada de identidad nacional y sapiencia, construyendo un “ser social” que reconozca su localidad y pueda extraer de ella los elementos necesarios para crear un punto de vista universal que nos proyecte como sociedad y como educadores.
De tal manera, que está prohibido dejar de pensar. Es necesario construir un marco conceptual que nos identifique como pensadores y que evidencia, parafraseando a Neruda, la confidencia de que hemos vivido. Antes que nada ha de contestarse: ¿Qué significa educar, en medio de la aguda y dolorosa transformación que está viviendo la sociedad latinoamericana en esta segunda mitad del siglo XX? Cuando el continente tiene la tasa de natalidad más alta del mundo y la mitad de su población total es menor de 19 años de edad y cuando, a la vez se cuentan por millones sus alfabetos adultos, ¿Qué se entiende por educación? Paulo Freire contesta diciendo que la educación verdadera es: “Praxis, reflexión y acción del hombre para transformarlo”.
Estas aseveraciones, hacen referencia entonces a los docentes. Sin embargo, son estos los protagonistas principales de su propia dignificación y del cambio educativo y para ello deben transformar profundamente el rol que desempeña. Ya no se puede percibir como cuidadores de niños y jóvenes mientras sus padres trabajan, sino como educadores sólidamente formados que entiendan que su misión primordial es estimular el aprendizaje y formación de sus alumnos y que el fracaso si la sociedad actualmente percibe a los maestros como problema, ellos deben demostrar con su práctica que más que problema son la solución posible.
Todo esto, constituyen grandes esfuerzos de formación que han de realizar los docentes, de tirar por la borda muchas rutinas, privilegios y modos de entender y vivir la docencia, atesorados por años. Después de indagar nos preguntamos: ¿realmente es la educación quien sacará de este auge en donde está la sociedad? La educación si juega el papel más importante dentro de la realidad, ya que es el medio más seguro para el progreso y avance de la sociedad. La educación es lo primordial para que los individuos obtengan el buen desarrollo y sepan desenvolverse dentro de la sociedad.
Hoy está de moda hablar de calidad en el mundo competitivo, todo se presenta ofreciendo lo mejor. Integra una concepción eficiencia y calidad, que genera las mejores ganancias posibles. También en el medio educativo se viene hablando con creciente insistencia de la necesidad de mejorar la calidad, pues hay consenso generalizado de que la educación no responde a las necesidades del país, mucho menos a sus aspiraciones.
Por otra parte, en todos los niveles se dice y se repite que está la educación colapsada, anda por un todo y el país por otro, ha fracasado, es un “fraude” no solo son alarmantes los niveles de deserción y repitencia, sino que los que logran culminar el proceso educativo lo hacen sin la formación que se esperaría de ellos. Dicho de una forma tajante, el sistema educativo no es capaz de retener a la mayoría de los estudiantes y cuando lo hacen, lo preparan mal tanto el nivel de la debida instrucción, como en la deformación de su personalidad, todo esto lo expresado muchas veces de forma contundente el Dr. Antonio Luis Cárdenas ex ministro de educación, que aparece recogido en el plan de acción de ministros.
Es así, como la propuesta de educación de calidad que se ha venido proponiendo implica la superación definitiva de las actuales escuelas, centradas en el docente y en el programa, alejadas de la vida, del trabajo y de la gente, para empezar a imaginar y construir centro educativos de calidad donde viva y construya una genuina democracia, sean lugares de producción integral, de expresión y celebración de la vida y también espacio para la formación permanente de los docentes.
Referencias
AVILA, M. (2003) "Una mirada critico positiva de la política educativa argentina" Revista "Diálogos pedagógicos"

HIRSH, J. (1997) "Globalización, transformación del Estado y Democracia Conferencia – Goethe Institut, Córdoba.

SZTOMPKA, Piort (1993) "Sociología del cambio social", Ed. Alianza, Madrid.

TEDESCO, Juan Carlos (2000) "Educar en la sociedad del conocimiento"- fondo de cultura económica, Argentina.

martes, 3 de agosto de 2010

LA PERSPECTIVA VENEZOLANA EN LA EDUCACION DEL FUTURO

Ensayo de: Salcedo Yordis
El punto de partida del presente ensayo, se ubica en la constatación de los profundos cambios que se están dando en todos los estratos a nivel mundial los cuales sin lugar a dudas han trastocado las bases mínimas de la sociedad.
Hoy más que nunca se evidencia una preocupación del hombre por lograr una verdadera armonía y asimilación del impacto de la revolución tecnológica, la globalización, la flexibilidad del mercado laboral y la formación de un nuevo orden político a nivel mundial. La sociedad actual se encuentra menos cohesionada ideológica y sociológicamente, donde el predominio es el rechazo al totalitarismo, las fuertes motivaciones hedonistas y utilitarias.
Estos factores entre otros, están ocasionando un sentimiento generalizado de incertidumbre.
En este sentido, Morín (2000), señala “ cuando miramos hacia el futuro vemos numerosas incertidumbres sobre lo que será el mundo de nuestros hijos, de nuestros nietos y de los hijos de nuestros nietos” ( p.13). En Venezuela, al igual que en todas las sociedades del globo terrestre, los cambios se están dando de una forma vertiginosa, donde surgen nuevos paradigmas y se descalifican los que se encontraban vigentes, estos cambios paradigmáticos generan y reclaman cambios profundos en todos los sistemas ( políticos, sociales, y económicos).
La educación es pues el eje fundamental para afrontar los retos del siglo XXI, donde la incertidumbre del mundo cambiante agobia y amenaza el futuro de nuestra sociedad.
Al respecto Delors (1998), señala “frente a los numerosos desafíos del porvenir ,la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia” ( p.9). sin embargo, es necesario entender, continua diciendo Delors, que la educación no sea vista como un remedio milagroso, el ábrete sésamo de un mundo que ha llegado a la realización de todos estos ideales, el autor citado, plantea que la educación debe establecerse como una vía entre las muchas existentes, pero que esté realmente al servicio humano, con un único fin, hacer retroceder la pobreza, la exclusión, las incomprensiones, las guerras y las opresiones.
En este sentido importa y por muchas razones internalizar de una vez por todas, que el niño de hoy es el futuro del hombre del mañana, por tanto es fundamental educarlo conscientemente en la preservación del planeta tierra. Para ello Morín considera necesario que la educación del futuro debería enseñar la condición humana y la identidad terrenal, sin ocultar las opresiones y dominaciones que han asolado a la humanidad y que no han desaparecido. Este autor señala que conocer lo humano es, principalmente, situarlo en el universo y a la vez separarlo de el.
Es así pues que todo conocimiento debe contextualizar su objeto para ser pertinente, y la educación del futuro debe dar respuestas a las siguientes interrogantes: ¿quienes somos?, ¿de donde venimos?, y ¿ a donde vamos?, y por otro lado, tener en cuenta que las respuestas a dichas interrogantes, deben estar interrelacionadas cada una con la condición humana.
Todos estos señalamientos hechos en los párrafos anteriores, nos conducen a otra interrogante. ¿la situación actual por la que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela, es capaz de abordar con éxito los retos de este siglo?.
En este sentido se debe señalar que Venezuela se encuentra polarizada en el ámbito político, donde por un lado el gobierno plantea un socialismo llamado “socialismo del siglo XXI”, con una gama muy variada de aciertos y desaciertos, lleno de improvisaciones, y por el otro lado existe una oposición renuente de aceptar los cambios de paradigmas planteados por el actual gobierno. Este enfrentamiento entre los dos polos, no aporta aspectos positivos que permitan avanzar en los cambios necesarios para salir de la prisión generada por las escuelas de una modernidad en crisis, llena de gigantescas maquinarias de vanidad intelectual.
El sistema educativo venezolano, debería experimentar cambios profundos de fondo mas que de forma, donde realmente se aborden las necesidades de todos los involucrados en el hecho educativo. El gobierno a través del estado docente, le convendría implementar una política educativa generadora de cambios en la forma de pensar de los docentes, para que estos puedan a su vez, generar cambios en los niños y niñas, que les permitan afrontar los restos de un mundo cada vez mas globalizado.
Para ello es necesario un cambio en el discurso político, donde se busque una toma de conciencia por parte de los docentes en la aplicación del diseño educativo bolivariano, el cual recoge y abarca muchos de los planteamientos de la UNESCO, para que cualquier sociedad y cualquier cultura lo tome como eje fundamental de la educación del futuro. El estado docente, no debería convertirse en un ente opresor de los docentes, si no que al contrario, debería ser generador de directrices coherentes con la realidad venezolana, para que los educadores, dejen el “cumplimiento”, es decir que cesen en cumplir con todas las jornadas con un alto contenido de ideologías políticas, y mentir en su ejecución en los espacios educativos.
Esto sin lugar a dudas, afecta directamente a los estudiantes, y por supuesto que aleja cada vez mas al sistema educativo venezolano en lograr los objetivos planteados en la formación de un hombre nuevo. El estado docente y los educadores deberían enfocarse en un dialogo de unificación de criterios educativos, donde lo político no se imponga por encima de los derechos de todos los venezolanos de recibir una educación de calidad. Las decisiones educativas hoy mas que nunca, exigen un debate democrático enfocado no solo en los medios sino también sobre sus fines, dicho debate de sustentarse en una evaluación solida del sistema educativo venezolano, desde la educación inicial, hasta la educación universitaria.
La educación debería estar planteada en una sola dirección, y dejar la dualidad existente, donde las misiones, las escuelas y las universidades bolivarianas, plantean en sus diseños curriculares una ideología, y las instituciones privadas plantean otro tipo de educación, el pensum de estudio debe ser el mismo para todos los venezolanos, sin mas cambios que aquellos muy propios del contexto donde se ubiquen las instituciones educativas.
La educación del futuro de garantizar que todos aprendamos a aprender y a conocer lo que es conocer.

Referencias

Delors, J. (1998). La Educación encierra un tesoro. Ediciones Unesco. México D.F.
Morín, E. (2000). Los Sietes Saberes Necesarios a la Educación del Futuro. Ediciones Faces/UCV. Caracas Venezuela.

lunes, 2 de agosto de 2010

Perspectiva de la Educación Venezolana y

Ensayo de Jaqueline García

Perspectiva de la Educación Venezolana y
la Pertinencia Socio Cultural en el Sistema Educativo Nacional


En ocasiones se llega a decir con insistencia que se está viviendo una era de cambios. Que el signo más característico de la última década en el mundo entero es el cambio. Aunque la historia del hombre jamás admitió la inmutabilidad como norma, hay etapas en las que parece registrarse en los cambios, ritmos más acelerados y dramáticos. Posiblemente la hora actual sea una de estas etapas de cambio. En este caso, al mencionar cambios en el sistema educativo venezolano, habría que mencionar el sistema educativo bolivariano, que actualmente se reforma, bajo el enfoque denominado continuo humano que planteado como tal es porque debe darse en un contexto donde los rasgos de la educación como proceso social y cultural sean dinámicos, contextualizados y globalizados para que así las escuelas y demás centros educativos reciban el impacto de las situaciones generadas en la realidad externa y que a través de las decisiones de los actores involucrados, se puedan incorporar pedagógicamente a la complejidad de los elementos y procesos en juego.

Al analizar de manera particular la pertinencia socio cultural de los aprendizajes en el sistema educativo nacional, dicha pertinencia está caracterizada por el desempeño del ciudadano en formación, por lo que es capaz de aprender de manera que puede intervenir para transformar su entorno en beneficio propio y colectivo. Pero, reflexionando al respecto, también se tienen los preceptos constitucionales que establecen la democracia participativa y protagónica. De allí que el educador, deba generar conocimientos además de fomentar el recurso humano como capital valioso del país y la sociedad. Para ello se requiere de la objetividad, de la universalidad del pensamiento, de la autoridad y autonomía institucional. ´

Por su parte, la integración escuela – comunidad debe fortalecerse aún más en las instituciones educativas. Todo bajo lineamientos y parámetros que caracterizan los principios y valores democráticos de la sociedad venezolana, pues es incongruente formar ciudadanos con pertinencia socio cultural con modelos o ejemplos de líderes y valores contrarios a la armoniosa convivencia. Al referirse a los elementos que caracterizan la pertinencia socio cultural de los aprendizajes, es necesario resaltar que esta pertinencia siempre se ha dado en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Actualmente, se enfatiza en ella, para que el individuo que comparte junto a sus semejantes la sociedad, aprenda a respetar su entorno, lo cuide y lo conserve como único lugar, que es suyo para convivir.

En cuanto a los lineamientos pedagógicos presentes en el sistema educación venezolano actual es fácil deducir que, los mismos darían resultados efectivos y visibles si existiera mayor y mejor planificación en la sistematización operativa del sistema. Los autores del cambio educativo, han debido analizar su implementación convenientemente, previendo recursos, materiales, considerando estructuras, mobiliarios, evaluando la objetividad, responsabilidad y honradez de los autores y evitando la proliferación de actos de corrupción que dejan ver en el sistema la falta de ética y profesionalismo, claramente anunciados en cantidad y no calidad De allí que el sistema llamado Bolivariano, sea endeble, ya que amerita imperiosamente ser fortalecido de manera objetiva, honesta, justa y responsable, sin ofrecimientos, imposiciones y desaciertos.

De igual modo, los docentes están llamados a poner en práctica su preparación académica y pedagógica en función de formar al ciudadano que la actual sociedad exige, pues también es incongruente que existan docentes muy bien preparados, con el perfil idóneo en escuelas deterioradas y estudiantes con bajos rendimientos académicos. Entre otros aspectos, no se puede dejar de mencionar la presencia de educadores de un desempeño docente efectivo ante directivos con limitaciones en el desempeño en sus funciones. Es tarea de todos los involucrados en el acto educativo, que los resultados que se obtengan de los procesos educativos y formativos que lleven a cabo en el sistema, hoy llamado, sistema educativo bolivariano, sean efectivos y se reviertan a la sociedad con la finalidad de que los aprendizajes sean social y culturalmente pertinentes, logrando el desarrollo de una educación que forme un todo coherente al combinar diversos elementos de ideas y situaciones, que a todos les toca vivir en su cotidianidad.

El actual panorama de empobrecimiento y fragmentación social, reclama políticas públicas orientadas a superar las causas que generan tales desigualdades, entre ellas, políticas educacionales que asegure a todas las personas, aprendizajes de calidad a lo largo de su vida. Es oportuno que la pertinencia socio cultural de los aprendizajes en el Sistema Educativo Bolivariano genere procesos de desarrollo sustentable y la consolidación de los aprendizajes contextualizados y globalizados, considerando desde luego, que cada comunidad posee recursos, riquezas y diversidad cultural, por lo tanto, esta conforma el contexto circundante de la escuela y por ende un escenario para el aprendizaje con pertinencia social y cultural.

Los elementos de la pertinencia social y cultural, en el ámbito educativo, han de considerar al ser humano implicado y comprometido con el mundo que lo rodea, inclinando a descubrir su entorno y resolver problemas que en él se presenten. Los componentes pedagógicos de este sistema educativo bolivariano aún están en construcción curricular y estructural. Ello permite conocer la realidad y dentro de ella al hombre, de manera dialéctica, canalizando la investigación desde afuera hacia adentro para buscar situaciones que reconstruyan en lo posible, esa realidad.

En este sentido, es importante evaluar de manera constante y permanente los currículos en los diferentes niveles y modalidades de este Sistema Educativo Bolivariano: la revisión debe ser constructiva y actualizada tanto para los docentes como para toda la administración educativa, para lograr así la calidad en el sistema. De igual manera, se pueden revisar y transformar formas de enseñar a aprender: los docentes requieren de marcos teóricos para reflexionar sobre su práctica y transformarla. De esta manera los educadores podrán promover y fortalecer la capacidad de investigación además de la aplicación de formas pedagógicas que agraden e interesen a los estudiantes.

La esencia es, que para incorporar las nuevas políticas públicas del Estado en materia educativa, se requiere realizar cambios en las políticas de gestión en los diseños curriculares, en administración del sistema y en las políticas laborales, apoyar e incentivar a los docentes que se desempeñan en situaciones de vulnerabilidad social: facilitarles herramientas y metodologías a objeto de desarrollar en los estudiantes actitudes que valoren y fortalezcan la diversidad cultural y tradicional de cada comunidad, de tal manera que se pueda fortalecer la participación de los docentes y de los gremios en la definición y ejecución de las políticas educativas creando una condición indispensable para promover cambios en quienes tienen directa responsabilidad en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

La asignación de los recursos y el aprendizaje a las escuelas oficiales, es otro aspecto que hay que considerar y realizarse en función de las características y necesidades de cada plantel. Por lo tanto, las Instituciones de formación y capacitación docente y al Personal Directivo de las escuelas y demás centros educativos, deben considerar la diversidad social e individual como un eje fundamental en el diseño curricular para lograr la equidad de la calidad de los aprendizajes, profundizando en cierta forma, el rol docente como una consecuencia del cambio integral de la escuela y al mismo tiempo una condición para transformar la escuela, con el fin de propiciar el mejoramiento de la calidad educativa, transformando la cultura y el funcionamiento de las escuelas y así promover cambios desde estas, hasta construir relaciones signadas por la convivencia cotidiana de los valores democráticos.

Promover una escuela con la participación de todos los autores que conforman la Comunidad Educativa, es una forma de desarrollar los aprendizajes y saberes de manera flexible, democrática y conectada con el entorno cercano al mundo global. La escuela debe incluir a todos los miembros de la comunidad, buscando desde luego, que se valore la diversidad y que propicie el aprendizaje y la participación de alumnos, docentes, familiares y comunidad en general.

Perspectiva de la Educación Venezolana y el

Ensayo de Carolina García

En los actuales momentos, Venezuela construye un modelo de desarrollo para el cual el sistema educativo en su conjunto, constituye una esfera vital y un elemento articulador de la nueva matriz política, social y cultural que requiere. Se parte de la concepción del Estado Docente sustentado en la afirmación de que todo sistema educativo obedece a una concepción acerca del ciudadano y ciudadana que desea formar y tiene como base las aspiraciones y expectativa de la sociedad en la cual está insertado.
El paradigma educativo que se construye en el país, tiene como centro el ser humano como ser social capaz de responder y participar activamente en la transformación de la sociedad en la que vive y se desarrolla, ejerciendo de esta forma el principio de participación social y ciudadana, aspectos muy importantes para la educación bolivariana. Con este enfoque, se puede decir que la escuela como institución promotora de la educación integral para todos los ciudadanos, es concebida como un espacio en una comunidad, donde produce procesos pedagógicos integrales, comunitarios y sociales, para fortalecer y consolidar la personalidad integral del ser humano en formación.

Ahora bien, esto forma parte de un punto para la reflexión, el compromiso, la participación social, la identificación cultural y el fortalecimiento de la pertinencia comunitaria, ya que de esta forma, el centro educativo redimensiona su función formadora hacia la familia y la comunidad, convirtiéndose en una institución abierta dinámica, efectiva que genera permanentemente aprendizajes, conocimientos y saberes, que de alguna forma contribuye a la formación de ese nuevo republicano y republicana, con una ciudadanía centrada en los valores de respeto, tolerancia y responsabilidad para que se desenvuelva en una convivencia social donde impere los valores, la importancia y valorización de la cultura y el amor, por y para el trabajo.
Bajo esta perspectiva, el docente debe poseer, un conjunto de recursos, herramientas y estrategias que le promueva la acción pedagógica para la solución de problemas sociales, culturales, éticos, académicos y pedagógicos; ya que por su atribución y condición de promotor social, esta en el deber y compromiso moral de abordar a la comunidad y entorno de sus estudiantes para precisamente aplicar sus rol de facilitadror, mediador, orientador e investigador para de esta forma, atender a las necesidades e inquietudes de los estudiantes y poder insertarlos socialmente a su medio, ya sea rural, urbano, extraurbano, fronterizo y/o indígena.
Por otra parte, el Ministerio del Poder Popular para la Educación (2007), sostiene que la Educación venezolana es una realidad consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), donde se recogen y profundizan los principios y normas que valoran la educación para la justicia, la igualdad y la integración social, enmarcada en los derechos humanos y los referidos al deber social; por consiguiente, no existe discriminación alguna para acceder a la misma con carácter obligatorio y de forma gratuita.
El Estado Venezolano para revertir la situación social y actual del país y a partir de la política educativa de su Gobierno, ha conformado el Sistema Educativo Bolivariano como un proceso de producción abierto y dinámico, donde el individuo es capaz de mirarse a sí mismo, con sentido crítico y responsable, con el objetivo de trascender socialmente al incidir activamente en la transformación del entorno, al mismo tiempo, ha instaurado las Misiones Educativas.

En este contexto y dentro de la Misión Sucre, como parte del perfeccionamiento de los programas de formación que se ofrecen municipalizados, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior y el Ministerio de Educación, aúnan esfuerzos y establecen sinergias con otras instituciones para la concreción de un nuevo proyecto de formación de educadores, que por su alcance y fundamentos se ha denominado “Programa Nacional de Formación de Educadores” (P.N.F.E.).
Este Programa, constituye un modelo innovador, dinámico e interactivo para la formación de un educador, que bajo un enfoque dialéctico, desarrolle sus potencialidades, de forma integral e integrando las necesidades de su ambiente escolar y de la comunidad a sus aprendizajes, en correspondencia con los ámbitos particulares de la diversidad geográfica de la nación. Sin duda, que es por ello, que la Educación Bolivariana ha asumido estos postulados desde una posición holística que considera la integralidad y la progresividad que se articulan de manera coherente y continua con los ejes del aprender a convivir, saber y hacer que se dan a través de los niveles educativos correspondientes a cada período de vida, para formar como síntesis al ser social como el nuevo republicano bolivariano.
Este Programa Nacional de Formación de Educadores, pretende fortalecer la sinergia institucional y la participación comunitaria, con el objetivo de fomentar una sociedad participativa donde se democraticen los saberes con pertinencia social y sentido de arraigo, que impulsen la municipalización y promuevan el desarrollo endógeno sustentable de cada región, elementos estos expresados en la Carta Magna. De igual modo, este Programa responde a las líneas del Plan de Desarrollo Económico y Social de la nación tomando en cuenta cada uno de sus equilibrios: social, económico, territorial, político e internacional.

El Programa Nacional de Formación de Educadores, da la oportunidad de formar al educador, a partir de una concepción del mundo humanista bolivariano, con un enfoque socio-histórico, donde el sujeto que aprende es un ser social, protagonista de la reconstrucción y/o construcción de su conocimiento, que busca soluciones a los problemas de su entorno. Es en ese devenir teórico práctico, donde se logra la relación entre el saber, el hacer y el convivir, en un continuo de acción y contraste.

Dicho programa, tiene una concepción abierta y flexible que considera su constante enriquecimiento en la interacción de lo local, regional, nacional e internacional, con la finalidad de promover el desarrollo endógeno y el proceso formativo del nuevo educador, se basa en una Pedagogía que coloca al sujeto como centro del quehacer educativo, tomando en cuenta el papel dinámico, protagónico y transformador, no solo del estudiante, sino de todos los actores inmersos en dicho proceso.
De manera, que el Docente Egresado de la Misión Sucre debe estar preparado o prepararse para desarrollar una labor formativa en la sociedad. De igual forma alimentar una actitud investigativa que le permita aplica nuevos y pertinentes conocimientos en la institución donde trabaja, para que se puedan dar los cambios que el país propone. Todo este compendio de necesidades profesionales debe ser asumido por este docente, por lo que debe y tiene que tomar conciencia del compromiso que esta asumiendo al prepararse en la Misión Sucre.

No obstante, es evidente que el docente egresado de la Misión es un docente que debe demostrar su capacidad, por cuanto ha sido graduado en una institución cuyos objetivos son esencialmente políticos y donde la sociedad con su diversidad de pensamientos, puede a no llegar a discriminar entre la preparación de este educador y la forma en que fue formado para tal fin. En el marco de tal concepción, el Programa Nacional de Formación Docente (2002) contempla que siendo la Educación un proceso de reproducción de relaciones sociales imperantes en la Sociedad, es un arduo camino definir modelos educativos transformadores obviando definiciones de carácter estratégico y político. Hacerlo, es definir una educación sin primero definir las políticas que sustentarán a la Sociedad que se quiere reproducir, la cual debe generar condiciones para no obstaculizar los avances y logros de la revolución educativa.
Desde esta perspectivaes, necesario que la Misión Sucre, como organización diseñe estructuras flexibles y con perspectiva actual de los cambios y que los mismos se produzcan como consecuencia del aprendizaje de sus miembros. Esto implica generar condiciones para promover equipos de alto desempeño, entendiendo que el aprendizaje en equipo implica generar valor al trabajo y más adaptabilidad al cambio con una amplia visión hacia la innovación. De esta manera, el docente se adaptaría con mayor facilidad al trabajo docente de los centros educativos venezolanos.
Con esto se infiere, que el maestro que egresa de instituciones oficiales como la Misión Sucre, debe ser un profesional capacitado en aspectos pedagógicos, además de aquellos que le van a permitir desenvolverse y afrontar lo que para él, es la nueva cultura organizacional de la escuela básica, a la cual ha sido incorporado por el mismo ente rector que lo graduó. En otras palabras, debe desarrollar destrezas fundamentales, como por ejemplo, asumir actitudes operativas ante la resolución de problemas entre el grupo, proyectar una imagen que muestre seguridad, aplomo en sus posturas y asertividad en sus diálogos, entre otros.

De igual manera, el Docente Egresado de la Misión Sucre, debe visualizar su desenvolvimiento hacia lo efectivo y eficaz, que corresponda con las actitudes internas de su persona y las de su entorno, desarrollando valores, capacidad de razonamiento y motivación como formas para el fortalecimiento de la cultura en la organización. En consecuencia, la actitud de estos docentes en las instituciones educativas, debe estar orientada a proyectar una imagen dentro y fuera de la misma, que se corresponda con la gerencia eficiente, asumiendo retos y cambios, que como educadores fueron y están siendo formados para socializar procesos en beneficio de un colectivo.

Perspectiva de la Educación Venezolana y la Formación Vocacional del Estudiante en la Escuela Técnica Robinsoniana

Ensayo de Mélida García




Perspectiva de la Educación Venezolana y la Formación Vocacional del Estudiante en la Escuela Técnica Robinsoniana

La Educación Técnica actualmente ha sido retomada agregándosele el nombre Robinsoniana ya que se enmarca en las ideas de Robinsón, quien se llamara así, el maestro Simón Rodríguez. Este personaje ubicaba sus prácticas pedagógicas desde el lugar de los hechos para que así los estudiantes, entre ellos el Libertador, comprendiera y asimilara mejor los aprendizajes. Sin embargo, en estos momentos a pesar de haber innovaciones tecnológicas y recursos didácticos que favorezcan la consolidación de los conocimientos en el estudiante, entre ellos talleres equipados; no se termina de constituir este proyecto de Escuelas Técnicas Robinsoniana.

Por otro lado, la Orientación Vocacional del estudiante le proporciona al educando vivencias, pensamientos, de elección y escogencias mentales y por ende afectivas a la voluntad espontánea de cada persona, debido a que cuando el alumno ejecuta las acciones en un trabajo donde se siente a gusto, éste activa una serie de procesos que actúan en forma conjunta dentro de su personalidad. De alguna manera, esto que ocurre en los alumnos permite visualizar a un docente orientador y activo que propicia en sus encuentros el interés y el aprendizaje de la especialidad, a través de estrategias y demás actividades que surten el resultado esperado, tomando en cuenta las necesidades (biológicas, sociales, afectivas…), intereses, habilidades y destrezas de sus estudiantes.

De allí que la orientación vocacional también sea un proceso de formación integral del alumno ya que le estaría garantizando, la formación técnica que le permitirá fortalecerse en una determinada labor, además como ser humano para vivir en sociedad, pensar, actuar, y formar parte de las diversas situaciones que las personas enfrentan a diario. Por consiguiente, al considerar la perspectiva actual de la educación venezolana, lo primordial es que tanto el educador como el orientador, conozcan los aspectos técnicos del área, así como el conocimiento básico sobre el cuerpo humano y la capacidad profesional que da el hecho de prepararse para desempeñar un determinada trabajo u oficio, de esta forma, progresar en la coordinación de los objetivos y actividades que los educadores seleccionen para la planificación educativa, sin dejar a un lado sus dotes pedagógicos y de guía u orientación vocacional que, en resumidas cuentas, son los que conducen efectivamente el proceso que se sigue.

En virtud a lo antes expuesto, el docente orientador enfatiza la participación feliz, animada y puntual del estudiante y ello contribuye a la promoción de los valores, la autoestima, la creatividad y la recreación, y la inclinación por una determinada carrera profesional. Entonces, una vez más, ésta selección de carrera o especialidad, en este caso, junto a la formación integral de la Educación Técnica Robinsoniana, juegan un papel importante en los eventos educativos que los estudiantes desarrollan en dicha preparación académica profesional, para consolidar una actitud de trabajo, sociable y activa en donde se pongan de manifiesto el desarrollo de las capacidades de pensamiento, relaciones y experiencias cotidianas, valoración de las acciones inteligentes y creativas; se reflexione, se imagine y se resuelvan problemas.

Todas estas afirmaciones anteriormente descritas, deben ser los productos del trabajo investigado y los docentes, con las vivencias y la experiencia profesional que adquieren y poseen en su misión y visión de ser verdaderos orientadores día a día, las fortalecen, las transforman y las llenan de profesionalismo, vida y corazón. Pero, hay limitantes que no dejan, en algunas situaciones específicas, que se desarrolle el objetivo en el área de la educación técnica así como en la orientación vocacional.

Tales situaciones son: escuelas sin los espacios escolares acordes (laboratorios, equipos, otros), los recursos didácticos así como la poca participación de los padres y representantes en el proceso educativos de los educandos. .Aún y en todas las situaciones en las que los docentes y el orientador trabajan con los alumnos, ambos continúan en la planificación educativa de las estrategias que capacitarán al estudiante en el área de especialidad que este elija, con el fin de formarlo integralmente para ejercer en un campo laboral donde se actitud le de bienestar, progreso y mejores condiciones de vida.

En este contexto, la Formación Vocacional debe estar integrada en la planificación globalizada que los educadores realizan para la formación integral del ciudadano, donde tengan la capacidad de utilizar los aprendizajes alcanzados durante su preparación en la especialidad para resolver los problemas que surjan en su desempeño laboral. De allí que los centros formativos para profesionales en el área técnica deben promover, la capacitación docente que se caracterice por la planificación del aprendizaje global, holìstico y contextualizado. De igual forma, es preciso fomentar la capacitación y actualización docentes de los profesores especialistas en Educación Técnica, para lograr la auténtica praxis pedagógica que enriquezca el acto pedagógico que forma al estudiante en cada especialidad.

Finalmente, el acto educativo y la formación vocacional se dan por la mediación adecuada del profesor y el orientador. Son estas personas quienes representan frente a sus alumnos, la vida madura y el mundo formado. Por ello, ambos deben fomentar en la Educación Técnica los valores de la familia, de la ciudad, de la nación, de la cultural y del trabajo en beneficio colectivo y humano.

LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACION VENEZOLANA

LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACIÓN VENEZOLANA EN EL PLANO COMPARATIVO SOCIAL Y CULTURAL EN EL MUNDO DE LA GLOBALIZACIÓN Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS.


En un tema muy interesante el de la ciencia y la tecnología en Venezuela y en la misma se encuentra información, como parte del proceso de la tecnología e innovación según Freites (1989) a partir de la década de los setenta el tema de la ciencia y tecnología comienza a ser incorporado a los programas electorales, en particular en la campaña electoral de 1973. Una de esas incorporaciones la podemos observar con la creación de las fundaciones para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología (Fundacite).
Es importante señalar que durante la década de los años setenta se evidenciaron diversas figuras jurídicas en torno al organismo que fungía de ente rector de la Ciencia y Tecnología. Un antecedente fue el Ministerio de Estado de la Juventud, Cultura, Ciencia y Tecnología, creado en 1969. A este le siguió en 1973 la creación por decreto de un efímero Comité Integrador del Sistema Científico y Tecnológico que da paso a la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología, liderada por el también Presidente del Conicit; seguidamente, en 1975, se constituye el Ministerio de Estado para la Ciencia, Tecnología y la Cultura, y en 1978, se nombra un Ministro de Estado sin cartera para la Ciencia y Tecnología, conducido por uno de los científicos del grupo inicial de AsoVAC: Raimundo Villegas.
Posteriormente en los años ochenta Venezuela comienza a insertarse profundamente en un modelo de tipo neoliberal, las políticas sociales en Venezuela durante estos años están cargadas de un claro intento de privatización, toda vez que no le asigna ningún peso al desarrollo científico-tecnológico del país, lo cual se evidencia por los constantes recortes de presupuesto, incluso el destinado a promover el mencionado desarrollo tecnológico.
En este contexto, este ensayo, como se puede observar esta planteado, bajo una visión de la historia de la institucionalidad de la tecnología en Venezuela. Sin embargo, lo más atractivo de este proceso sería analizar contextualmente esa historia particular en la matriz de la evolución sociopolítica del país, lo cual, indudablemente significaría llevar a cabo una lectura mucho más exhaustiva que la que hemos realizado para este ensayo. Pero ciertamente, podemos plantear una interrogante en el marco de la historia reciente con la finalidad de iniciar esa reflexión; por ejemplo.
¿Cuántos proyectos se comenzaron a orientar sobre el tema de lo social, incluyendo las relacionadas con la tecnología y que pudieran estar dirigidas a la solución de problemas de la sociedad?
En fin, realmente la pregunta provocadora en cuanto “repensar el país” a la luz de la situación política de base social que emergió a partir de 1989, con el estallido social. Este proceso vendría muy ligado a lo que fue la década de los noventa en cuya base estaba la búsqueda de asociar la investigación a los requerimientos tecnológicos del aparato productivo nacional. Durante ese período, es cierto, se planteó un enfoque diferente al manejo tradicional de corte “academicista”.
Seguidamente para los años noventa, en nuestro país por lo menos teóricamente se dice, dar mayor cabida a las comunidades organizadas, empresarios, innovadores populares y muchos otros actores, tanto en la construcción como en la implementación de las políticas públicas de tecnología e innovación. No es posible decir que se contaba con un modelo de país que señalara políticas para orientar la actividad tecnológica acorde a las necesidades del país. Al contrario se consideraba los “efectos sociales” a través de políticas focalizadas, dirigidas a unos supuestos “focos de pobrezas” que ya ascendían alrededor de un 70% de la población.
En otro orden de ideas, encontramos el contexto actual de la denominada sociedad del conocimiento en la que ocurre y se “globaliza” una serie de cambios de carácter económico, político, social y cultural, el móvil básico de transformación que está asociado a un tipo de industrialización que supone el uso intensivo del conocimiento especializado. Un proceso que permite la implantación de nuevos modelos de gestión bajo el uso intensivo de las nuevas tecnológicas de la información y de las comunicaciones (TIC).
Paradójicamente, en tiempos de globalización, los espacios de libertad en el uso de las tecnologías se hacen cada vez más estrechos, especialmente para los países en desarrollo.
Cuando se trata particularmente de Venezuela, la cual en estos momentos está atravesando un espacio de transformación, tanto en lo político, educativo, social y cultural. Con todas las dificultades que un proceso como éste supone, viene dando pasos hacia la construcción de una sociedad más equilibrada especialmente en materias de organización social y educación donde se hacen esfuerzos por lograr equilibrar las oportunidades a todos los miembros de la sociedad venezolana.
El mundo globalmente hablando, vive un proceso de transformación, y Venezuela no se queda atrás, se encuentra hoy, construye un modelo de desarrollo que se fundamenta en las capacidades propias (talentos, recursos naturales, físico-territoriales, económicos y culturales). Es decir Venezuela en estos momentos se encuentra en tiempo de revolución y por el camino en que se está dirigiendo y enfocando a nuestra educación con respecto al concepto de socialismo, un nuevo enfoque que nos lleva a poder interrelacionarnos de mejor manera en el plano social y cultural, es necesario antes de empezar a cambiar los diferentes punto de vista identificar conceptos esenciales como es la diversidad de nuestras cultura, ya que como todos sabemos que cada ser humano es diferente, al igual que cada grupo cultural posee diferentes características que lo hacen único, pero su verdadero valor está en poder conocerse para saber entenderse mejor; otro concepto a considerar en este nuevo enfoque de nuestra educación es a la que nos estamos involucrando cada día más, pero ¿por que este concepto lo debemos considerar con más claridad hoy? Porque hoy es el momento en que el tiempo nos ha llevado a un mundo de globalización y de las nuevas tecnologías.
Puesto que, durante mucho tiempo nuestra educación ha estado en un proceso de transformación, ciertos conceptos que se hacen algo distintos, me refiero a que veces le hemos apostado a todo con tal de sentirnos preparados para las nuevas tecnologías y al mismo proceso de la globalización, una perspectiva a la educación del nuevo milenio que enfrenta los retos y los cambios con el uso de modernas tecnologías, desde un teléfono analógico al digital y al celular, hasta a la internet para comunicándonos en tiempo real a cualquier parte del mundo con video y voz incluida, estamos ante un sin número de avances tecnológicos como punto de partida para modelar el desarrollo social y cultural de nuestra educación, el cual le trae impactos diferentes en una cultura como la nuestra. Con éste contexto y la historia de la institucionalidad de la tecnología en Venezuela con la cual comenzamos este ensayo, se pretende analizar la educación Venezolana inmersa en una sociedad globalizada. En este punto, la primera década del siglo XXI, se ha caracterizado por el avance vertiginoso de la tecnología, donde la comunicación es instantánea mediante la internet, a través de ella podemos conocer lo que sucede en cualquier lugar del mundo esta es una de las razones que obliga a la educación venezolana a una rápida y ágil adaptación para la transmisión de nuevos conocimientos. En el área educacional, más que contenidos curriculares, se requiere generar una disposición general al cambio en las modalidades de aprender, comunicarse y producir. En este marco, es urgente mejorar la calidad y pertinencia del sistema educacional a fin de que ésta cumpla una función estratégica en el tránsito de lo social y cultural hacia un orden global, competitivo y altamente interconectado, centrado en el paradigma de la sociedad del conocimiento tecnológico. Por esto es necesario, además, armonizar los progresos educativos con otro pilar de la sociedad, de la tecnología, a saber, donde no sólo se juega la competitividad sino también la identidad cultural y, cada vez más, la participación ciudadana. De allí la importancia crucial de las comparaciones entre educación, lo social, lo cultural y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Educar con estas tecnologías implica educar para imprimirle al uso de las TIC en sentidos que compatibilicen las nuevas formas de producir y trabajar con el actual estilo social y de afirmar nuestras nuevas culturas,
En consecuencias la educación debe destacar lo siguiente: Primero, la importante creciente de la innovación y el conocimiento en las nuevas tecnologías hace de la educación no sólo una inversión con futuros retornos, sino un campo que incide en las redes de circulación del conocimiento a lo largo de toda la vida. Segundo, la educación sigue considerada como el principal campo de reducción de desigualdades a futuro y de superación social. Tercero, en un momento de crisis de proyectos de transformación social y emergencia de la dimensión cultural del desarrollo, la educación debe aportar y repensar críticamente la realidad; idear nuevos proyectos tecnológicos y aprender a vivir en un mundo multicultural. Y, finalmente, la educación como espacio privilegiado para construir ciudadanía en el marco de la democracia socialista del siglo XXI y de la urgencia por perfeccionar la institucionalidad política. Más aún, las nuevas formas de educación en una sociedad de nuevas tecnología, requieren también fortalecer nuevas destrezas: la capacidad para expresar demandas y opiniones en medios de comunicación y aprovechar la creciente flexibilidad de los mismos; la capacidad para adquirir información estratégica y participar en los sistemas de redes, y capacidad organizativa y de gestión para adaptarse a situaciones de crecimiento en la vida cotidiana. La educación Venezolana debe encaminarse hacia el verdadero desarrollo y prosperidad del país, lo cual se puede lograr con la mejor preparación de los niños y jóvenes que son el futuro del país, para un mundo globalizado e interdependiente con predominio de alta tecnología con requerimientos especializado. En referencia a la cuestión del tipo de cambio social requerido está en relación, obviamente, no sólo con la configuración de un orden político determinado, sino también en la necesidad de progreso social unido a un progreso tecnológica. De aquí que el asunto resulta interesante, si de lo que se trata es de tender hacia lo social propiciando el desarrollo de personas que se sientan identificadas con sus raíces y su cultura, habría que propiciar, desde la educación misma y más allá de ella, la más amplia transparencia y acción social. No sólo el individuo, sino también la sociedad como un todo, y vías de influencias para su desarrollo tecnológico. Esto supondría otra calidad de "participación" toda la extensión del proceso social, en el que descansaría la verdadera expresión cultural a partir de la nuevas realidades de globalización y tecnología constantemente en un proceso de involucración total y libre de las personas socialmente aportadoras y comprometidas construcción del nuevo orden social y educación con avance tecnológico son más que complementos, los dos aspectos de una misma dirección de desarrollo social humano hacia el progreso social.
No debemos confundir, sin embargo, la formación de esa cultura que reclama la libre y plena expresión de las potencialidades humanas ni la configuración social que le corresponde, con las normas y leyes de una forma específica de régimen social "socialista " vigente ya que, en realidad, detrás de la expresión institucionalizada actual de socialista se ocultan múltiples intereses, poderes, formas sofisticadas de manipulación social, al menos como norma. Educación significa prepararse para la vida asumirla en su complejidad y diversidad, en capacidad de mantener los rumbos o direcciones esenciales en que se conectan lo social, con la flexibilidad y la apertura a las nuevas alternativas tecnológicas. Capaces de orientar hacia la transformación positiva de las condiciones de vida, en lo personal y en lo social.
Respecto a la tecnológica y la educación venezolana, existen diversas perspectivas teóricas desde las cuales emanan interrogantes cuyas respuestas no son unívocas ¿son éstas sólo herramientas de apoyo al proceso de aprendizaje o el motor de cambios pedagógicos y organizacionales, o ambas cosas a la vez? ¿Quiénes son los agentes más adecuados para inducir cambios con el uso de la tecnología en las escuelas, y qué capacidades tecnológicas deben promoverse en ella y ser potenciados por ellas? ¿Qué motiva a promover el uso de las tecnologías en la educación venezolana: resultados, motivaciones, procesos, capacidades? Lo cierto es que el uso de las tecnologías tiene un sentido inmanente, relacionado con el proceso mismo y con el cambio que lleva al individuo a desenvolverse en la sociedad del conocimiento. Respecto de los procesos de cambio de la globalización, la educación Venezolana, se argumenta que las Tecnología hacen más sencilla la comprensión de conceptos clave, y permite compenetrarse con la lógica de estas nuevas disciplinas. De este modo, la educación y la tecnología tienen un mismo fin, ya que dichas capacidades son mínimas indispensables en el mundo laboral y cultural actual; y facilitan el conjunto de saberes. Sin embargo, la difusión de Tecnología en las escuelas enfrenta problemas que tienen que ver con la complejidad y heterogeneidad de los sistemas educativos, donde difieren los recursos informáticos, los planes institucionales y la preparación adecuada para los mismos.
En lo que respecta a la perspectiva de la tecnología en cuanto corresponde a la educación, es necesario, de un lado, profundizar los estudios en las distintas disciplinas, ingenieriles y técnicas, y de otro lado, hacer un esfuerzo por diversificar los estudios técnicos y por inducir la enseñanza y el aprendizaje, especialmente en los niveles básico, medio y diversificado, en tanto en nuestro medio la tradición no está precisamente orientada ni vinculada a este cuerpo de conocimiento, y se hace fundamental captar talentos que incursionen y construyan cada vez más una tecnología nacional.
Por último, dotar a educación de nuevas tecnologías es sólo el comienzo de un proceso y no el centro de la transformación educativa. Lo cierto es que como dijo Gil Pérez, 1998 “la realidad, de las actitudes negativas y de las frustraciones de algunos, acaban imponiéndose sobre el espejismo de las fórmulas mágicas”. Educar para la sociedad actual es mucho más que cambiar libros por pantallas o monitores. Requiere conjugar lo mejor de la tradición crítica y de la experiencia pedagógica con las nuevas opciones tecnológicas. Y requiere conjugar la educación con una sociedad donde la tecnología es cada vez más importante, masiva y cruzada. El camino es largo e interpela a los planificadores, directores de escuela, docentes, alumnos, familias de los alumnos, y estrategas de la industria cultural. Reclama consensos amplios de la sociedad, que trasciendan los ciclos de gobierno para garantizar continuidad en el proceso y progresividad en los logros, y para recabar los recursos que se necesitan para promover un salto social, cultural en educación a la altura de los desafíos del mundo de la globalización y de la tecnología.





REFERENCIAS



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Elaborado por: Javier R. Romero Bracho