lunes, 2 de agosto de 2010

LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACION VENEZOLANA

LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACIÓN VENEZOLANA EN EL PLANO COMPARATIVO SOCIAL Y CULTURAL EN EL MUNDO DE LA GLOBALIZACIÓN Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS.


En un tema muy interesante el de la ciencia y la tecnología en Venezuela y en la misma se encuentra información, como parte del proceso de la tecnología e innovación según Freites (1989) a partir de la década de los setenta el tema de la ciencia y tecnología comienza a ser incorporado a los programas electorales, en particular en la campaña electoral de 1973. Una de esas incorporaciones la podemos observar con la creación de las fundaciones para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología (Fundacite).
Es importante señalar que durante la década de los años setenta se evidenciaron diversas figuras jurídicas en torno al organismo que fungía de ente rector de la Ciencia y Tecnología. Un antecedente fue el Ministerio de Estado de la Juventud, Cultura, Ciencia y Tecnología, creado en 1969. A este le siguió en 1973 la creación por decreto de un efímero Comité Integrador del Sistema Científico y Tecnológico que da paso a la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología, liderada por el también Presidente del Conicit; seguidamente, en 1975, se constituye el Ministerio de Estado para la Ciencia, Tecnología y la Cultura, y en 1978, se nombra un Ministro de Estado sin cartera para la Ciencia y Tecnología, conducido por uno de los científicos del grupo inicial de AsoVAC: Raimundo Villegas.
Posteriormente en los años ochenta Venezuela comienza a insertarse profundamente en un modelo de tipo neoliberal, las políticas sociales en Venezuela durante estos años están cargadas de un claro intento de privatización, toda vez que no le asigna ningún peso al desarrollo científico-tecnológico del país, lo cual se evidencia por los constantes recortes de presupuesto, incluso el destinado a promover el mencionado desarrollo tecnológico.
En este contexto, este ensayo, como se puede observar esta planteado, bajo una visión de la historia de la institucionalidad de la tecnología en Venezuela. Sin embargo, lo más atractivo de este proceso sería analizar contextualmente esa historia particular en la matriz de la evolución sociopolítica del país, lo cual, indudablemente significaría llevar a cabo una lectura mucho más exhaustiva que la que hemos realizado para este ensayo. Pero ciertamente, podemos plantear una interrogante en el marco de la historia reciente con la finalidad de iniciar esa reflexión; por ejemplo.
¿Cuántos proyectos se comenzaron a orientar sobre el tema de lo social, incluyendo las relacionadas con la tecnología y que pudieran estar dirigidas a la solución de problemas de la sociedad?
En fin, realmente la pregunta provocadora en cuanto “repensar el país” a la luz de la situación política de base social que emergió a partir de 1989, con el estallido social. Este proceso vendría muy ligado a lo que fue la década de los noventa en cuya base estaba la búsqueda de asociar la investigación a los requerimientos tecnológicos del aparato productivo nacional. Durante ese período, es cierto, se planteó un enfoque diferente al manejo tradicional de corte “academicista”.
Seguidamente para los años noventa, en nuestro país por lo menos teóricamente se dice, dar mayor cabida a las comunidades organizadas, empresarios, innovadores populares y muchos otros actores, tanto en la construcción como en la implementación de las políticas públicas de tecnología e innovación. No es posible decir que se contaba con un modelo de país que señalara políticas para orientar la actividad tecnológica acorde a las necesidades del país. Al contrario se consideraba los “efectos sociales” a través de políticas focalizadas, dirigidas a unos supuestos “focos de pobrezas” que ya ascendían alrededor de un 70% de la población.
En otro orden de ideas, encontramos el contexto actual de la denominada sociedad del conocimiento en la que ocurre y se “globaliza” una serie de cambios de carácter económico, político, social y cultural, el móvil básico de transformación que está asociado a un tipo de industrialización que supone el uso intensivo del conocimiento especializado. Un proceso que permite la implantación de nuevos modelos de gestión bajo el uso intensivo de las nuevas tecnológicas de la información y de las comunicaciones (TIC).
Paradójicamente, en tiempos de globalización, los espacios de libertad en el uso de las tecnologías se hacen cada vez más estrechos, especialmente para los países en desarrollo.
Cuando se trata particularmente de Venezuela, la cual en estos momentos está atravesando un espacio de transformación, tanto en lo político, educativo, social y cultural. Con todas las dificultades que un proceso como éste supone, viene dando pasos hacia la construcción de una sociedad más equilibrada especialmente en materias de organización social y educación donde se hacen esfuerzos por lograr equilibrar las oportunidades a todos los miembros de la sociedad venezolana.
El mundo globalmente hablando, vive un proceso de transformación, y Venezuela no se queda atrás, se encuentra hoy, construye un modelo de desarrollo que se fundamenta en las capacidades propias (talentos, recursos naturales, físico-territoriales, económicos y culturales). Es decir Venezuela en estos momentos se encuentra en tiempo de revolución y por el camino en que se está dirigiendo y enfocando a nuestra educación con respecto al concepto de socialismo, un nuevo enfoque que nos lleva a poder interrelacionarnos de mejor manera en el plano social y cultural, es necesario antes de empezar a cambiar los diferentes punto de vista identificar conceptos esenciales como es la diversidad de nuestras cultura, ya que como todos sabemos que cada ser humano es diferente, al igual que cada grupo cultural posee diferentes características que lo hacen único, pero su verdadero valor está en poder conocerse para saber entenderse mejor; otro concepto a considerar en este nuevo enfoque de nuestra educación es a la que nos estamos involucrando cada día más, pero ¿por que este concepto lo debemos considerar con más claridad hoy? Porque hoy es el momento en que el tiempo nos ha llevado a un mundo de globalización y de las nuevas tecnologías.
Puesto que, durante mucho tiempo nuestra educación ha estado en un proceso de transformación, ciertos conceptos que se hacen algo distintos, me refiero a que veces le hemos apostado a todo con tal de sentirnos preparados para las nuevas tecnologías y al mismo proceso de la globalización, una perspectiva a la educación del nuevo milenio que enfrenta los retos y los cambios con el uso de modernas tecnologías, desde un teléfono analógico al digital y al celular, hasta a la internet para comunicándonos en tiempo real a cualquier parte del mundo con video y voz incluida, estamos ante un sin número de avances tecnológicos como punto de partida para modelar el desarrollo social y cultural de nuestra educación, el cual le trae impactos diferentes en una cultura como la nuestra. Con éste contexto y la historia de la institucionalidad de la tecnología en Venezuela con la cual comenzamos este ensayo, se pretende analizar la educación Venezolana inmersa en una sociedad globalizada. En este punto, la primera década del siglo XXI, se ha caracterizado por el avance vertiginoso de la tecnología, donde la comunicación es instantánea mediante la internet, a través de ella podemos conocer lo que sucede en cualquier lugar del mundo esta es una de las razones que obliga a la educación venezolana a una rápida y ágil adaptación para la transmisión de nuevos conocimientos. En el área educacional, más que contenidos curriculares, se requiere generar una disposición general al cambio en las modalidades de aprender, comunicarse y producir. En este marco, es urgente mejorar la calidad y pertinencia del sistema educacional a fin de que ésta cumpla una función estratégica en el tránsito de lo social y cultural hacia un orden global, competitivo y altamente interconectado, centrado en el paradigma de la sociedad del conocimiento tecnológico. Por esto es necesario, además, armonizar los progresos educativos con otro pilar de la sociedad, de la tecnología, a saber, donde no sólo se juega la competitividad sino también la identidad cultural y, cada vez más, la participación ciudadana. De allí la importancia crucial de las comparaciones entre educación, lo social, lo cultural y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Educar con estas tecnologías implica educar para imprimirle al uso de las TIC en sentidos que compatibilicen las nuevas formas de producir y trabajar con el actual estilo social y de afirmar nuestras nuevas culturas,
En consecuencias la educación debe destacar lo siguiente: Primero, la importante creciente de la innovación y el conocimiento en las nuevas tecnologías hace de la educación no sólo una inversión con futuros retornos, sino un campo que incide en las redes de circulación del conocimiento a lo largo de toda la vida. Segundo, la educación sigue considerada como el principal campo de reducción de desigualdades a futuro y de superación social. Tercero, en un momento de crisis de proyectos de transformación social y emergencia de la dimensión cultural del desarrollo, la educación debe aportar y repensar críticamente la realidad; idear nuevos proyectos tecnológicos y aprender a vivir en un mundo multicultural. Y, finalmente, la educación como espacio privilegiado para construir ciudadanía en el marco de la democracia socialista del siglo XXI y de la urgencia por perfeccionar la institucionalidad política. Más aún, las nuevas formas de educación en una sociedad de nuevas tecnología, requieren también fortalecer nuevas destrezas: la capacidad para expresar demandas y opiniones en medios de comunicación y aprovechar la creciente flexibilidad de los mismos; la capacidad para adquirir información estratégica y participar en los sistemas de redes, y capacidad organizativa y de gestión para adaptarse a situaciones de crecimiento en la vida cotidiana. La educación Venezolana debe encaminarse hacia el verdadero desarrollo y prosperidad del país, lo cual se puede lograr con la mejor preparación de los niños y jóvenes que son el futuro del país, para un mundo globalizado e interdependiente con predominio de alta tecnología con requerimientos especializado. En referencia a la cuestión del tipo de cambio social requerido está en relación, obviamente, no sólo con la configuración de un orden político determinado, sino también en la necesidad de progreso social unido a un progreso tecnológica. De aquí que el asunto resulta interesante, si de lo que se trata es de tender hacia lo social propiciando el desarrollo de personas que se sientan identificadas con sus raíces y su cultura, habría que propiciar, desde la educación misma y más allá de ella, la más amplia transparencia y acción social. No sólo el individuo, sino también la sociedad como un todo, y vías de influencias para su desarrollo tecnológico. Esto supondría otra calidad de "participación" toda la extensión del proceso social, en el que descansaría la verdadera expresión cultural a partir de la nuevas realidades de globalización y tecnología constantemente en un proceso de involucración total y libre de las personas socialmente aportadoras y comprometidas construcción del nuevo orden social y educación con avance tecnológico son más que complementos, los dos aspectos de una misma dirección de desarrollo social humano hacia el progreso social.
No debemos confundir, sin embargo, la formación de esa cultura que reclama la libre y plena expresión de las potencialidades humanas ni la configuración social que le corresponde, con las normas y leyes de una forma específica de régimen social "socialista " vigente ya que, en realidad, detrás de la expresión institucionalizada actual de socialista se ocultan múltiples intereses, poderes, formas sofisticadas de manipulación social, al menos como norma. Educación significa prepararse para la vida asumirla en su complejidad y diversidad, en capacidad de mantener los rumbos o direcciones esenciales en que se conectan lo social, con la flexibilidad y la apertura a las nuevas alternativas tecnológicas. Capaces de orientar hacia la transformación positiva de las condiciones de vida, en lo personal y en lo social.
Respecto a la tecnológica y la educación venezolana, existen diversas perspectivas teóricas desde las cuales emanan interrogantes cuyas respuestas no son unívocas ¿son éstas sólo herramientas de apoyo al proceso de aprendizaje o el motor de cambios pedagógicos y organizacionales, o ambas cosas a la vez? ¿Quiénes son los agentes más adecuados para inducir cambios con el uso de la tecnología en las escuelas, y qué capacidades tecnológicas deben promoverse en ella y ser potenciados por ellas? ¿Qué motiva a promover el uso de las tecnologías en la educación venezolana: resultados, motivaciones, procesos, capacidades? Lo cierto es que el uso de las tecnologías tiene un sentido inmanente, relacionado con el proceso mismo y con el cambio que lleva al individuo a desenvolverse en la sociedad del conocimiento. Respecto de los procesos de cambio de la globalización, la educación Venezolana, se argumenta que las Tecnología hacen más sencilla la comprensión de conceptos clave, y permite compenetrarse con la lógica de estas nuevas disciplinas. De este modo, la educación y la tecnología tienen un mismo fin, ya que dichas capacidades son mínimas indispensables en el mundo laboral y cultural actual; y facilitan el conjunto de saberes. Sin embargo, la difusión de Tecnología en las escuelas enfrenta problemas que tienen que ver con la complejidad y heterogeneidad de los sistemas educativos, donde difieren los recursos informáticos, los planes institucionales y la preparación adecuada para los mismos.
En lo que respecta a la perspectiva de la tecnología en cuanto corresponde a la educación, es necesario, de un lado, profundizar los estudios en las distintas disciplinas, ingenieriles y técnicas, y de otro lado, hacer un esfuerzo por diversificar los estudios técnicos y por inducir la enseñanza y el aprendizaje, especialmente en los niveles básico, medio y diversificado, en tanto en nuestro medio la tradición no está precisamente orientada ni vinculada a este cuerpo de conocimiento, y se hace fundamental captar talentos que incursionen y construyan cada vez más una tecnología nacional.
Por último, dotar a educación de nuevas tecnologías es sólo el comienzo de un proceso y no el centro de la transformación educativa. Lo cierto es que como dijo Gil Pérez, 1998 “la realidad, de las actitudes negativas y de las frustraciones de algunos, acaban imponiéndose sobre el espejismo de las fórmulas mágicas”. Educar para la sociedad actual es mucho más que cambiar libros por pantallas o monitores. Requiere conjugar lo mejor de la tradición crítica y de la experiencia pedagógica con las nuevas opciones tecnológicas. Y requiere conjugar la educación con una sociedad donde la tecnología es cada vez más importante, masiva y cruzada. El camino es largo e interpela a los planificadores, directores de escuela, docentes, alumnos, familias de los alumnos, y estrategas de la industria cultural. Reclama consensos amplios de la sociedad, que trasciendan los ciclos de gobierno para garantizar continuidad en el proceso y progresividad en los logros, y para recabar los recursos que se necesitan para promover un salto social, cultural en educación a la altura de los desafíos del mundo de la globalización y de la tecnología.





REFERENCIAS



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Elaborado por: Javier R. Romero Bracho

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