lunes, 2 de agosto de 2010

Perspectiva de la Educación Venezolana y el

Ensayo de Carolina García

En los actuales momentos, Venezuela construye un modelo de desarrollo para el cual el sistema educativo en su conjunto, constituye una esfera vital y un elemento articulador de la nueva matriz política, social y cultural que requiere. Se parte de la concepción del Estado Docente sustentado en la afirmación de que todo sistema educativo obedece a una concepción acerca del ciudadano y ciudadana que desea formar y tiene como base las aspiraciones y expectativa de la sociedad en la cual está insertado.
El paradigma educativo que se construye en el país, tiene como centro el ser humano como ser social capaz de responder y participar activamente en la transformación de la sociedad en la que vive y se desarrolla, ejerciendo de esta forma el principio de participación social y ciudadana, aspectos muy importantes para la educación bolivariana. Con este enfoque, se puede decir que la escuela como institución promotora de la educación integral para todos los ciudadanos, es concebida como un espacio en una comunidad, donde produce procesos pedagógicos integrales, comunitarios y sociales, para fortalecer y consolidar la personalidad integral del ser humano en formación.

Ahora bien, esto forma parte de un punto para la reflexión, el compromiso, la participación social, la identificación cultural y el fortalecimiento de la pertinencia comunitaria, ya que de esta forma, el centro educativo redimensiona su función formadora hacia la familia y la comunidad, convirtiéndose en una institución abierta dinámica, efectiva que genera permanentemente aprendizajes, conocimientos y saberes, que de alguna forma contribuye a la formación de ese nuevo republicano y republicana, con una ciudadanía centrada en los valores de respeto, tolerancia y responsabilidad para que se desenvuelva en una convivencia social donde impere los valores, la importancia y valorización de la cultura y el amor, por y para el trabajo.
Bajo esta perspectiva, el docente debe poseer, un conjunto de recursos, herramientas y estrategias que le promueva la acción pedagógica para la solución de problemas sociales, culturales, éticos, académicos y pedagógicos; ya que por su atribución y condición de promotor social, esta en el deber y compromiso moral de abordar a la comunidad y entorno de sus estudiantes para precisamente aplicar sus rol de facilitadror, mediador, orientador e investigador para de esta forma, atender a las necesidades e inquietudes de los estudiantes y poder insertarlos socialmente a su medio, ya sea rural, urbano, extraurbano, fronterizo y/o indígena.
Por otra parte, el Ministerio del Poder Popular para la Educación (2007), sostiene que la Educación venezolana es una realidad consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), donde se recogen y profundizan los principios y normas que valoran la educación para la justicia, la igualdad y la integración social, enmarcada en los derechos humanos y los referidos al deber social; por consiguiente, no existe discriminación alguna para acceder a la misma con carácter obligatorio y de forma gratuita.
El Estado Venezolano para revertir la situación social y actual del país y a partir de la política educativa de su Gobierno, ha conformado el Sistema Educativo Bolivariano como un proceso de producción abierto y dinámico, donde el individuo es capaz de mirarse a sí mismo, con sentido crítico y responsable, con el objetivo de trascender socialmente al incidir activamente en la transformación del entorno, al mismo tiempo, ha instaurado las Misiones Educativas.

En este contexto y dentro de la Misión Sucre, como parte del perfeccionamiento de los programas de formación que se ofrecen municipalizados, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior y el Ministerio de Educación, aúnan esfuerzos y establecen sinergias con otras instituciones para la concreción de un nuevo proyecto de formación de educadores, que por su alcance y fundamentos se ha denominado “Programa Nacional de Formación de Educadores” (P.N.F.E.).
Este Programa, constituye un modelo innovador, dinámico e interactivo para la formación de un educador, que bajo un enfoque dialéctico, desarrolle sus potencialidades, de forma integral e integrando las necesidades de su ambiente escolar y de la comunidad a sus aprendizajes, en correspondencia con los ámbitos particulares de la diversidad geográfica de la nación. Sin duda, que es por ello, que la Educación Bolivariana ha asumido estos postulados desde una posición holística que considera la integralidad y la progresividad que se articulan de manera coherente y continua con los ejes del aprender a convivir, saber y hacer que se dan a través de los niveles educativos correspondientes a cada período de vida, para formar como síntesis al ser social como el nuevo republicano bolivariano.
Este Programa Nacional de Formación de Educadores, pretende fortalecer la sinergia institucional y la participación comunitaria, con el objetivo de fomentar una sociedad participativa donde se democraticen los saberes con pertinencia social y sentido de arraigo, que impulsen la municipalización y promuevan el desarrollo endógeno sustentable de cada región, elementos estos expresados en la Carta Magna. De igual modo, este Programa responde a las líneas del Plan de Desarrollo Económico y Social de la nación tomando en cuenta cada uno de sus equilibrios: social, económico, territorial, político e internacional.

El Programa Nacional de Formación de Educadores, da la oportunidad de formar al educador, a partir de una concepción del mundo humanista bolivariano, con un enfoque socio-histórico, donde el sujeto que aprende es un ser social, protagonista de la reconstrucción y/o construcción de su conocimiento, que busca soluciones a los problemas de su entorno. Es en ese devenir teórico práctico, donde se logra la relación entre el saber, el hacer y el convivir, en un continuo de acción y contraste.

Dicho programa, tiene una concepción abierta y flexible que considera su constante enriquecimiento en la interacción de lo local, regional, nacional e internacional, con la finalidad de promover el desarrollo endógeno y el proceso formativo del nuevo educador, se basa en una Pedagogía que coloca al sujeto como centro del quehacer educativo, tomando en cuenta el papel dinámico, protagónico y transformador, no solo del estudiante, sino de todos los actores inmersos en dicho proceso.
De manera, que el Docente Egresado de la Misión Sucre debe estar preparado o prepararse para desarrollar una labor formativa en la sociedad. De igual forma alimentar una actitud investigativa que le permita aplica nuevos y pertinentes conocimientos en la institución donde trabaja, para que se puedan dar los cambios que el país propone. Todo este compendio de necesidades profesionales debe ser asumido por este docente, por lo que debe y tiene que tomar conciencia del compromiso que esta asumiendo al prepararse en la Misión Sucre.

No obstante, es evidente que el docente egresado de la Misión es un docente que debe demostrar su capacidad, por cuanto ha sido graduado en una institución cuyos objetivos son esencialmente políticos y donde la sociedad con su diversidad de pensamientos, puede a no llegar a discriminar entre la preparación de este educador y la forma en que fue formado para tal fin. En el marco de tal concepción, el Programa Nacional de Formación Docente (2002) contempla que siendo la Educación un proceso de reproducción de relaciones sociales imperantes en la Sociedad, es un arduo camino definir modelos educativos transformadores obviando definiciones de carácter estratégico y político. Hacerlo, es definir una educación sin primero definir las políticas que sustentarán a la Sociedad que se quiere reproducir, la cual debe generar condiciones para no obstaculizar los avances y logros de la revolución educativa.
Desde esta perspectivaes, necesario que la Misión Sucre, como organización diseñe estructuras flexibles y con perspectiva actual de los cambios y que los mismos se produzcan como consecuencia del aprendizaje de sus miembros. Esto implica generar condiciones para promover equipos de alto desempeño, entendiendo que el aprendizaje en equipo implica generar valor al trabajo y más adaptabilidad al cambio con una amplia visión hacia la innovación. De esta manera, el docente se adaptaría con mayor facilidad al trabajo docente de los centros educativos venezolanos.
Con esto se infiere, que el maestro que egresa de instituciones oficiales como la Misión Sucre, debe ser un profesional capacitado en aspectos pedagógicos, además de aquellos que le van a permitir desenvolverse y afrontar lo que para él, es la nueva cultura organizacional de la escuela básica, a la cual ha sido incorporado por el mismo ente rector que lo graduó. En otras palabras, debe desarrollar destrezas fundamentales, como por ejemplo, asumir actitudes operativas ante la resolución de problemas entre el grupo, proyectar una imagen que muestre seguridad, aplomo en sus posturas y asertividad en sus diálogos, entre otros.

De igual manera, el Docente Egresado de la Misión Sucre, debe visualizar su desenvolvimiento hacia lo efectivo y eficaz, que corresponda con las actitudes internas de su persona y las de su entorno, desarrollando valores, capacidad de razonamiento y motivación como formas para el fortalecimiento de la cultura en la organización. En consecuencia, la actitud de estos docentes en las instituciones educativas, debe estar orientada a proyectar una imagen dentro y fuera de la misma, que se corresponda con la gerencia eficiente, asumiendo retos y cambios, que como educadores fueron y están siendo formados para socializar procesos en beneficio de un colectivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada